jueves, 31 de octubre de 2013

La juventud en un mundo liquido



Alvin Reyes

Es muy fácil, yo confieso que lo he hecho muchísimas veces, criticar a la juventud. Decir que visten mal, que la música que oyen es basura. Que se pasan la vida chateando, que van al cine a ver porquerías y decimos: Ah! qué futuro nos espera con esta juventud que solo piensa en divertirse y que no tiene respeto por nada. 

Pero entonces me pregunto ¿No éramos nosotros los  que teníamos que educar a estos jóvenes? ¿Acaso esos jóvenes que criticamos no son nuestros hijos? ¿No somos nosotros los responsables de su, digámoslo de alguna manera, atolondrado comportamiento? Pero dejamos su educación a la televisión y al Nintendo mientras intentamos hacernos todos ricos y vivir el sueño americano. Nos endeudamos hasta quebrar nuestros estados hipotecando su futuro y ahora no tienen ni siquiera la seguridad de un empleo digno cuando salgan de la universidad. 

 “Cada vez más vistos como otra carga social, los jóvenes ya han sido excluidos del discurso que aboga por la promesa de un futuro mejor. En vez de eso ahora se les considera como parte de la población desechable cuya presencia amenaza con traer el recuerdo de memorias colectivas. Unas memorias sobre la responsabilidad adulta que han sido reprimidas”. Henry A, Giroux. “Youth in the era of disposability”. Citado por Zygmunt Bauman en “La educación en un mundo líquido”.

“Utilizando la fuerza educacional de una cultura que comercializa todas y cada una de las facetas de las vidas de los niños mediante internet y las varias redes sociales, y con las nuevas tecnologías de los medias como los teléfonos móviles el objetivo de los grupos corporativos apunta a una inmersión masiva de los jóvenes en el mundo del consumo por unos caminos más directos de los que jamás habíamos visto en el pasado”. Idem.

En un mundo dominado por el afán de riquezas, donde todas las fronteras se han roto la última frontera que les faltaba a las corporaciones era la de nuestros hogares. Puesto de otra manera: luego que han conquistado las fronteras, se han adueñado de los recursos naturales, luego de la conquista del poder político las corporaciones han venido por nuestros hijos y nosotros les abrimos las puertas.

Yo pienso que en vez de estar criticando por criticar debemos tratar de ayudar a los jóvenes  a enderezar este mundo que nosotros jodimos. Pero eso se logra con un retorno a los valores de la familia, a chatear menos y a conversar más con nuestros hijos, sobrinos, nietos. Menos internet y más conversación. Menos Facebook y más caminatas en el Mirador Sur, menos bares y más fiestas caseras. A larga, repito, esos jóvenes son nuestros hijos.

3 comentarios:

  1. Es exelente el Concepto. Todo se apoya en el Capital. Para qué SER, si basta con TENER!!!

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  2. El argumento crítico sobre los jóvenes es que son "vagos" y no aceptan lo que les es ofrecido por el mundo adulto. Ok. ¿No será que les aburren las recetas viejas y fracasadas? Si bien se trata de preservar valores éticos que no caducan jamás, sería bueno escuchar qué es lo que "ellos" quieren para armar un mundo distinto, conforme a sus sueños y necesidades, e incluso permitir que se equivoquen mientras lo buscan.Sería necesario activar un Humanismo que no reemplaza el vacío tránsito por redes que estimulan consumidores y no Personas libres y creativas.

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  3. El argumento crítico sobre los jóvenes es que son "vagos" y no aceptan lo que les es ofrecido por el mundo adulto. Ok. ¿No será que les aburren las recetas viejas y fracasadas? Si bien se trata de preservar valores éticos que no caducan jamás, sería bueno escuchar qué es lo que "ellos" quieren para armar un mundo distinto, conforme a sus sueños y necesidades, e incluso permitir que se equivoquen mientras lo buscan.Sería necesario activar un Humanismo que no reemplaza el vacío tránsito por redes que estimulan consumidores y no Personas libres y creativas.

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