viernes, 4 de mayo de 2012
Las 10 compañías que controlan básicamente todo lo que consumes
jueves, 19 de abril de 2012
Investigan una isla de basura más grande que España

Italo Calvino
Las ciudades invisibles
Publicado en Señales de los tiempos
Conocido como el "gran parche de basura del Pacífico", la "gran isla de basura" o el "séptimo continente", este vertedero marítimo tiene unas dimensiones increíbles. Se calcula que ocupa de 1,7 millones a 3,4 millones de kilómetros cuadrados, más o menos el equivalente de tres a siete veces la superficie de España, y pesa unos 3,5 millones de toneladas.
Una catástrofe ecológica que, por desgracia, no deja de crecer. Ahora, una expedición científica francesa liderada por el explorador Patrick Deixonne se dirigirá a esta isla de residuos para examinar su composición y advertir al mundo de su dramática presencia.
La expedición partirá el 2 de mayo desde San Diego, Estados Unidos, a bordo de L'Elan, una goleta de dos palos del año 1938. Recorrerá 4.630 kilómetros entre California y Hawai, donde el explorador Charles Moore descubrió accidentalmente esta increíble placa de plástico en 1997. Hasta el momento, solo dos expediciones americanas habían estudiado la zona, en 2006 y 2009.
Deixonne, miembro de la sociedad de exploradores franceses (SEF), decidió iniciar esta aventura tras observar por sí mismo los residuos durante una carrera transatlántica en solitario hace tres años.
Los desperdicios humanos se agrupan en un remolino gigante provocado por la fuerza de la corriente en vórtice del Pacífico Norte, que gira en sentido de las agujas del reloj. Esto, con la ayuda de los vientos que actúan en la zona, impide que los desechos plásticos se dispersen hacia las costas.
La fuerza centrípeta lleva lentamente los escombros hacia el centro de este espiral, que sería uno de los más grandes conocidos del planeta.
La isla de basura está compuesta por todo lo que se pueda imaginar: boyas, redes de pesca, cepillos de dientes, bombillas, tapas de botellas, objetos procedentes de alcantarillas, pero destacan sobre todo pequeñísimas piezas de plástico.
Sin embargo, esta no es la única gran isla de basura que existe en el mundo. Los investigadores creen que hay cuatro más de dimensiones apocalípticas. Una de ellas se sitúa en el Atlántico Norte occidental, entre la latitud de Cuba y el norte de Estados Unidos.
miércoles, 21 de marzo de 2012
¿Realmente necesitamos tantas porquerías?

Por Max Ferzzola Publicado en: Neoteo.com
Una pregunta para ti, amigo lector. ¿Eres más feliz por haber comprado ese nuevo gadget del que tanto se hablaba? ¿O ya lo has olvidado, pensando tu próxima adquisición? ¿Ha podido ese conjunto de transistores brindarte algo más que una felicidad efímera?Hace un tiempo, no demasiado, no hacía falta mucha cosa para ser feliz. Bastaba con tener la barriga llena, un techo sobre la cabeza y un poco de calor para pasar el invierno. Eso era todo lo que el humano necesitaba, y todo lo que el humano necesitaba para ser feliz (que no es lo mismo). Pero las cosas cambiaron. Y cambiaron mucho. Ya no basta con cubrir nuestras necesidades básicas para estar bien con uno mismo. Siempre hay que tener más, consumir lo último, lo mejor, lo que está de moda.
¿Cambiamos tanto como sociedad para que una cosa así pudiese ocurrir? Pues sí, como sociedad cambiamos un montón. Los avances tecnológicos lograron que el precio de las necesidades básicas bajara. Las naciones ricas se enriquecieron aún más. Y nació una nueva necesidad de los mercados. Cuando tú tienes la panza llena, difícilmente te intereses en comprar más alimentos. Una vez que tienes un techo, ¿para que molestarse en conseguir otro? Con un pedazo de madera o una poca de energía eléctrica puedes tener suficiente calor para soportar el frío. Y ningún mercado que quiera enriquecerse puede sobrevivir con esas limitantes. Se necesitó, entonces, encarar el comercio desde otro lugar: si hay un límite de bienes imprescindibles, entonces había que crear la necesidad de bienes prescindibles. Ergo, el incremento de la oferta generó una transformación de nuestros hábitos de consumo. Y así nació el consumismo. Mala cosa.
De Consumo, Consumismo y Materialismo
Consumir está bien. Pero, consumir desmedidamente, no tanto. Según Wikipedia, "el consumismo es un término que se utiliza para describir los efectos de igualar la felicidad personal a la compra de bienes y servicios o al consumo en general." El Compro, luego existo, en reemplazo del Pienso, luego existo. Es esa necesidad que tienen algunos de cambiar constantemente sus teléfonos móviles, por miedo a perder status social, a ser menos que sus pares. Es lo que obliga a miles de personas a hacer filas frente a las tiendas para comprar, por ejemplo, un iPhone. Es ese enceguecimiento, esa compulsión, que nos obliga a comprar algo antes de preguntarnos si realmente lo necesitamos.
Muchos atribuyen esa necesidad de consumir a la falta de identidad, de propósito, de realización personal, de la humanidad actual. Al tener la vida más fácil que nuestros antepasados, las sociedades ricas pierden su propósito. Y aquellos individuos que no encuentran "su misión en la vida", tratan de comprarla.
El consumismo, comprar por comprar, también es un mandato social, agudizado por lo que las corporaciones nos han hecho creer. Porque, en definitiva, ¿no son las personas con el último teléfono móvil, que siguen ciegamente las modas, que tienen el mejor coche del mercado, las que gozan de mejor status social? Consumir, tener tal o cual cosa, no solo habla de nuestros gustos, sino deja en claro que tenemos el dinero suficiente como para dárnoslos. Y el dinero, es poder, es status. Pero el dinero sin bienes que lo acrediten es algo intangible. La demostración de status pasa entonces por tener cosas que hablen de cuanto dinero tenemos.
Lo peor del caso es que ha quedado demostrado que la felicidad no se puede comprar. Las sociedades ricas, presas del consumismo, son las que, estadísticamente, registran mayores casos de depresión, alcoholismo, crimen, ansiedad, obesidad y suicidios. Ya lo dicen en la película El Club de la Pelea: "La publicidad nos tiene persiguiendo autos y ropas, trabajando en trabajos que odiamos para comprar cosas que no necesitamos". Y eso las empresas lo saben, razón por la cual la obsolescencia planeada es regla.
Pero, entonces, ¿cómo es posible que esto suceda? ¿No somos seres pensantes, acaso? Y hay que decirlo, aunque a muchos les pueda resultar ofensivo, está comprobado que una de las causas primarias del consumismo es la baja autoestima. Según un estudio de la Universidad de Chicago, hay evidencia que señala una relación entre la baja autoestima y el materialismo. Pero, lo que es más importante e interesante, también hay evidencia que el consumismo y el materialismo son causantes de baja autoestima. Una paradoja perfecta. Veámoslo así: Tú tienes baja autoestima. Te compras el último y más caro gadget del mercado, y te sientes bien contigo mismo. Pero, pronto descubres (al menos inconcientemente), que mides tu valor en relación a las cosas que tienes, y no por lo que eres. Eso te genera más baja autoestima y compras otra cosa. Y así, en un círculo vicioso. El mismo estudio, asegura que a medida que la autoestima se incrementa (por la realización personal, y no por consumir), el materialismo (y, por lo tanto, el consumismo) decrece. Y no es ilógico si lo piensas. ¿O acaso no es el que tiene el coche más grande el que, se supone, tiene el pene más pequeño?
Seres primitivos
Otra causa primaria del consumismo está totalmente relacionada con nuestros cerebros primitivos. Y eso es ineludible para cualquier individuo, tenga o no baja autoestima. El mismo mecanismo que logró nuestra supervivencia a través de las eras más despiadadas, que logró que sobreviviéramos a periodos glaciares, a pestes y hambrunas, a desastres y guerras, es el que nos obliga a consumir para sobrevivir. Es que, en nuestros cerebros, tenemos la noción de que más, es mejor. Para nuestros antepasados esto era una realidad, una verdad absoluta. Mientras más comida, por ejemplo, mayores oportunidades de supervivencia tenían. El problema ahora es, como ya dijimos, que estamos más allá de nuestras necesidades básicas, las tenemos saciadas. No tenemos depredadores que amenacen nuestra existencia. Las hambrunas son cosas de países menos desarrollados. La sociedad nos brinda todo lo que necesitamos. Aún así, el mecanismo primitivo sigue activo. La sociedad, nuestra sociedad, evolucionó más que nuestro instinto y no tenemos la capacidad de decir: "es suficiente". Siempre queremos más, porque estamos programados para que así sea. Pero, y hete aquí el problema, aunque estamos programados para querer más, no estamos programados para disfrutar más de lo que tenemos.
Estudios de la Universidad de Emory descubrieron que, ante la anticipación y el deseo de comprar un producto, somos recompensados por nuestro cerebro con un estallido de dopamina. Solo la anticipación lanza esta recompensa, no la compra. Pero, al sentirnos bien ante esta sensación, la mayoría de los individuos (y más los que tienen baja autoestima) compran el producto en cuestión. El resultante es que la sensación de satisfacción se esfuma en cuestión de minutos luego de la compra.
Por esto, y así como hay algunos adictos al peligro (por la adrenalina resultante), hay otros que son adictos a las compras (por los escasos minutos de satisfacción que les brinda la anticipación). Siguiendo con nuestros cerebros primitivos, investigadores de la Universidad de Bonn, descubrieron que los humanos no es que desean tener más, realmente, sino que desean tener más que los demás. La competencia, totalmente necesaria para la evolución de la especie, hoy nos está jugando una mala pasada.
¿Y por qué la recompensa ante del deseo y insatisfacción ante las compras? Eso es un estado paradójico de nuestros cerebros. Por un lado, deseamos más, porque así estamos programados. Pero, por el otro, nuestro cerebro está acostumbrado que a los humanos nos falten cosas. Requiere, pide, ante la escasez de nuestros antepasados. Pero se confunde ante la sobreabundancia que nos rodea.
El consumismo es malo? Sí, lo es. Consumir está bien. Así sostenemos la economía del mundo globalizado y nos damos algún que otro lujo necesario. Pero el consumismo, ese que te obliga a cambiar de móvil cada vez que sale un nuevo modelo, es depredador para el ambiente y va en detrimento de tu individuo.
¿Y cómo combatimos esas ansías de consumir, las insistentes publicidades con las que nos bombardean, a aquellos que se jactan de ser mejores personas por tener un mejor coche que el tuyo? Simple, racionaliza el consumo y recuerda este artículo. Seguir como una oveja las modas no te hace mejor individuo. Y, aquellos que se crean ser mejor que ti por tener lo último en tecnología, no son más que seres primitivos que no han podido reponerse al instinto de nuestros antepasados. Eso, o tienen la autoestima baja y un pene pequeño.
Como dice este excelente artículo del diario La Nación, siempre ten en cuenta que "el consumo es la vida en su adecuada y saludable conexión con lo que somos o con lo que necesitamos ser en cada coyuntura o en cada momento. O, en todo caso, con lo que aspiramos a ser en un futuro razonablemente cercano. El consumismo, en cambio, es el hijo dilecto de una fantasía que altera o distorsiona nuestra propia realidad o nuestra propia imagen, convirtiéndonos en esclavos, en un remedo de lo que somos o en la imagen de lo que nunca seremos."
viernes, 16 de marzo de 2012
El verdadero secreto del libre comercio

El libre comercio no contribuye al desarrollo de por sí. Se necesitan políticas económicas diseñadas para promover la industria nacional a un nivel en el que sea globalmente competitiva. De lo contrario, el país terminará cubriendo su déficit con deuda.
Vivimos en un mundo caracterizado por enormes riquezas y elevados niveles de pobreza. Ese escenario se repite en la mayoría de los países. El neoliberalismo domina el mundo. Se trata de una práctica aparentemente justificada por un conjunto de supuestos que tienen su raíz en la teoría económica convencional. Los mercados están representados por estructuras sociales óptimas y autorregulables que, si se las dejara funcionar sin restricciones, permitirían atender en forma óptima las necesidades económicas, utilizar eficientemente los recursos y generar automáticamente el pleno empleo para todas las personas que deseen trabajar. Por extensión, la globalización de los mercados sería el mejor mecanismo para extender los beneficios a todo el mundo.
La teoría y práctica del neoliberalismo generaron, con razón, una importante oposición de activistas, hacedores de política y académicos. Sin embargo, el neoliberalismo continúa siendo una importante influencia en las ciencias sociales, el sentido común y en los círculos políticos. En la práctica, las naciones poderosas y las instituciones que sostienen y difunden esta agenda fueron exitosas para expandir la ley del mercado. En consecuencia, por todo el mundo persisten enormes bolsones de pobreza y profundas desigualdades y las crisis siguen estallando. Acabamos de ingresar en la primera Gran Depresión del siglo XXI.
La base del neoliberalismo reside en la teoría ortodoxa del libre comercio, cuyo argumento central es que el libre comercio competitivo beneficiará a todas las naciones. Algunos críticos señalan que hoy en día el mundo está muy lejos de exhibir las condiciones de competitividad asumidas en la teoría económica estándar del libre comercio. Señalan que, si bien las naciones ricas predican el libre comercio, cuando ellas estaban subiendo por la escalera del desarrollo utilizaron ampliamente el proteccionismo y la intervención estatal. Incluso remarcan que ahora los países ricos ni siquiera siguen al pie de la letra sus prédicas. Los defensores del neoliberalismo ya respondieron a esas acusaciones: en el pasado no existían las condiciones de mercado competitivas que son necesarias para el libre comercio, por lo tanto el pasado no sirve como comparación. Sin embargo, argumentan que, con la ayuda de los organismos internacionales, se pueden alcanzar esas condiciones en todo el mundo. Cuando esto suceda, el libre comercio funcionará como prometieron y la pobreza mundial, el desempleo y las crisis económicas desaparecerán.
El libre comercio entre naciones funciona prácticamente de la misma manera que la competencia al interior de un país: favorece al (competitivamente) fuerte sobre el débil. Es esperable que la globalización genere daños colaterales. Esto también nos dice que los países desarrollados tenían razón al advertir, cuando estaban subiendo por la escalera, que el comercio internacional irrestricto era una amenaza a sus propios planes de desarrollo. Aquello que hoy el mundo desarrollado niega tan enérgicamente, era verdad entonces: el gran poder del mercado se utiliza mejor cuando está asociado a una agenda social más amplia.
En los libros de texto de economía, las introducciones a la teoría del libre comercio comienzan con una tergiversación deliberada. Esos manuales nos piden que analicemos a dos países como si fueran individuos que participan libremente de un trueque. Los individuos, nos dicen, entregarán lo que tienen a cambio de otra cosa solamente si cada uno considera que va a ganar algo en ese proceso. Y, si sus expectativas son correctas, efectivamente ganarán. Así, el libre comercio beneficiaría a todos los que participen de él. El resto son detalles. Pero como en cualquier truco de magia, este razonamiento incluye un engaño fundamental. En un mundo capitalista, el comercio internacional está guiado por empresas. Los exportadores locales les venden a los importadores extranjeros que luego venden esos productos a sus residentes, mientras que los importadores locales compran bienes a los exportadores y después nos los venden a nosotros. La rentabilidad es lo que motiva las decisiones empresarias en cada punto de la cadena.
La teoría del libre comercio tradicional descansa en el supuesto de que en un libre mercado financiero los flujos de dinero que surgen de un déficit comercial reducirán el precio real de la moneda del país (devaluarán el valor de la moneda). Así se achicará el déficit, ya que las exportaciones serán más baratas para el resto del mundo y las importaciones más caras, hasta que en un momento el balance comercial y la balanza de pagos encuentran el equilibrio. Un superávit comercial generaría el recorrido contrario hacia el mismo resultado.
Tanto Karl Marx como Roy Harrod ofrecen un contraargumento convincente: en un mercado financiero libre, las salidas de dinero disminuyen la liquidez y elevan las tasas de interés, mientras que el ingreso de capitales baja las tasas de interés. Ninguno de estos efectos altera el balance comercial. En cambio, inducen flujos de capitales de corto plazo que conducirán al balance de pagos a un equilibrio cubriendo un déficit comercial existente con endeudamiento externo y un superávit comercial impulsando una posición de acreedor externo. Bajo un esquema de libre comercio, un país que no es suficientemente competitivo en el mercado global terminará cubriendo su persistente déficit comercial con endeudamiento externo, terminará como un deudor internacional. A la inversa, un país muy competitivo poseerá un superávit comercial y se transformará en un acreedor internacional.
Este es el verdadero secreto del libre comercio: se necesitan políticas económicas especialmente diseñadas para desarrollar la industria de un país a un nivel donde sea globalmente competitiva. Esto explica por qué los países occidentales y luego Japón, Corea del Sur y los tigres asiáticos resistieron con tanta fuerza la teoría y las políticas del libre comercio cuando estaban subiendo por la escalera. Pero también nos permite darles sentido a las verdaderas políticas que utilizaron en su proceso de desarrollo: utilizando el acceso a los mercados internacionales, el conocimiento y los recursos como parte de una agenda social más amplia. El objetivo no debe ser equilibrar la cancha, sino más bien elevar el nivel de los jugadores desventajados. En este sentido, practicar el neoliberalismo en los lugares más pobres del mundo es un deporte cruel.
martes, 28 de febrero de 2012
Cuantas estupideces

Por Alvin Reyes
Cuando empecé a estudiar teoría sobre la modernidad liquida de Zygmunt Bauman, dexcubri que este señor se había pasado parte de su vida analizando las sociedades occidntales y que había descubierto una manera muy grafica de analizar el comportamiento de las sociedades postmodernas. Lo breve y lo liquido ha desplazado a lo solido lo tangible. Este tema lo trate en otro post anterior pero en los últimos días he leído algunas noticias e informaciones que me dan a entender que de verdad que estamos todos locos y que ya se nos agoto la capacidad de reinventarnos y estamos en franca decadencia.
Ya estoy viendo como los amigos que me honran con su lectura estarán pensando en este momento: Aquí esta Alvin de nuevo de radical y de exagerado. Pero como dicen que para muestra basta un botón veamos esta nota de prensa:
La pierna derecha de Angelina Jolie tiene su cuenta de Twitter
“¡Miren, estoy en todas partes!”, decía en Twitter “la pierna de Angelina Jolie”: la pierna derecha de la estrella, así como el asomado pezón de Jennifer López, eran dos de los temas más comentados en la red social, donde ya ambos tenían incluso sus propias cuentas.
Jolie llegó a la alfombra roja el domingo en Hollywood con un vestido de terciopelo negro de Versace, con un tajo alto hasta la cadera y por el cual la actriz se ocupó de hacer sobresalir en todo momento su pierna derecha, que lucía como una estilizada pero tensa columna.
Jolie mantuvo su rígida postura, criticada por algunos como poco elegante y alabada por otros por la belleza de su forma, tanto ante las cámaras como luego, cuando le tocó el turno de presentar el Oscar a los mejores guiones.
En segundos, ya un usuario anónimo había creado la cuenta en Twitter @AngiesRightLeg (la pierna derecha de Angie), que ya tiene más de 30.000 seguidores.
Con una foto de… exacto, de la pierna derecha de Angelina, @AngiesRightLeg escribe: “¡Mírenme!”, “¡Estoy aquí!”, “¡Por aquí!”.
Los tweets bromeaban con la insistencia con que la actriz expuso su pierna en la gala de los Oscar: “Todavía estoy aquí”, “Tienen que admitir que soy una pierna estupenda”.
Los usuarios también se dieron un buen baño de chismes gracias a la loada -o criticada- extremidad. A doce horas de terminada la ceremonia, la pierna derecha de Angelina Jolie aún era uno de los diez temas más mencionados en la red.
“Me acabo de despertar y vi mi pierna completa saliendo de debajo de las sábanas. ¿Así se habrá despertado Angelina Jolie esta mañana?”, escribió @tyleroakley.
“Todo el mundo habla de la pierna derecha de Angelina Jolie. ¿Pero qué pasa con el hecho de que se olvidó de la mitad de sí misma en casa? #anorexic”, dijo @oliviamesquita, si bien muchos alaban el sexy apéndice de la estrella.
“¿Qué le pasa a la pierna de Angelina Jolie? Parecía desesperada por despegarse…”, comentó @majjperks.
También circulaban numerosas fotos del pronunciado escote del vestido de Zuhair Murad que llevó Jennifer López, y en las que una sombra oscura sugiere el asomo de un pezón en busca de aire libre.
Una cuenta en Twitter fue abierta inmediatamente y, bajo el nombre @JLosNipple, el asfixiado pezón que ya tiene más de 2.000 seguidores comenta: “No culpen a Jennifer, yo soy responsable… no podía respirar”.
AFP
Fuente: http://exitoina.com/2012-02-28-95197-la-pierna-derecha-de-angelina-jolie-tiene-su-cuenta-de-twitter/
O sea que ya no debemos de andar como idiotas siguiendo los movimientos de nuestros artistas favoritos si no que ahora debemos seguir los tweets de sus partes mas famosas.
Pronto seguiremos las erecciones del pene de Vin Diesel o las protuberantes nalgas de de Jenifer Lopez.
Dios mio.
viernes, 17 de febrero de 2012
Contra el desperdicio masivo de alimentos

Publicado en: ecologistas en accion
Un reciente informe del Parlamento Europeo concluye que la sociedad europea despilfarra 179 kilos de alimentos al año por habitante, 89 millones de toneladas de comida al año, la mayor parte en perfecto estado de consumo. Casi la mitad de esos alimentos (42%) corresponde a lo que tiran los consumidores particulares por falta de concienciación, por deficiencias en el envasado o por confundir las fechas de caducidad y de consumo preferente.
La Comisión Europea está estudiando medidas que reduzcan este derroche en el sector de la fabricación, en el de la alimentación al por menor y al por mayor y en el sector de la restauración y del catering. Algunas empresas acceden a donar sus excedentes a organizaciones de ayuda social o al Banco de Alimentos de España. Pero las medidas más importantes tendrán que solucionar el problema del consumo excesivo de los particulares, incitados sin cesar a consumir compulsivamente.
Poca gente aprovecha los restos de comida cocinando purés, salsas, albóndigas, croquetas, compotas y mermeladas. En una Europa con 70 millones de personas viviendo en la pobreza, Ecologistas en Acción considera inmoral esta situación de consumo descerebrado, y absurdo que las leyes prohíban a los comercios regalar alimentos supuestamente “caducados” e incluso que las personas puedan recuperar materiales y comida de los contenedores de basura.
Ecologistas en Acción propone desde hace tiempo que la ley permita aprovechar además esa comida de la forma tradicional, es decir alimentando a cerdos y gallinas. Y en cualquier caso, estima indispensable que se recoja la materia orgánica de la basura limpia y separada en origen, para en última instancia poder tratarla y hacer un fertilizante natural, tanto por compostaje (con oxígeno) como por metanización (sin oxígeno).
