viernes, 6 de diciembre de 2013

Black Friday, consumismo, y los autómatas humanos


Mauricio Santecchia  Sott.net

Vea bien el video por favor. No se apresure a leer este breve artículo, véalo completo. Son poco más de 7 minutos, un extracto nomás de un fenómeno que puede parecer extraño para algunos, bizarro para otros, e irreal y hasta surrealista para algunos pocos, pero no lo es. Esto es nada más y nada menos que la realidad al desnudo. 



¿Qué vio usted? Déjeme contarle lo que yo vi. 
De seguro usted ha tenido la oportunidad de ver películas de zombies ¿no es así? ¿No ve acaso un siniestro parecido entre esas aterradoras producciones cinematográficas y lo que aparece en este grotesco compilado? Pues déjeme decirle que yo sí, yo veo más que un parecido, veo un reflejo, un espeluznante paralelismo. 

¿Cuál le parece que es la característica distintiva de un zombie? Quizá sea un comportamiento compulsivo, casi mecánico, como un autómata programado para realizar una cierta tarea, o para perseguir un cierto propósito. En las películas este propósito es alimentarse de seres vivos, sujetos normales (o de sus cerebros). En la realidad es conseguir algo, lo que sea; fíjese que muchos de estos sujetos no saben ni lo que buscan, golpean, aplastan, empujan, sólo manotean desesperados bolsas o cajas y sacan un botín que ni siquiera saben lo que es. Sólo sienten que deben hacerlo. Pero... acaso no nos damos cuenta: es BLACK FRIDAY. 

Ese es el nombre del programa que ejecutan, instrucción tras instrucción, sin control, sin conciencia, sin notar qué hay alrededor, sin entender y sin conocimiento de qué es lo que está ocurriendo. "BLACK FRIDAY" fue "descargado" e "instalado" en cada uno de estos sujetos y "BLACK FRIDAY" es el programa que ellos ejecutan. 

Un profesional de la informática está familiarizado con esta dinámica, pero nada más que en el reino de los ordenadores, es decir, en un ámbito acotado a dispositivos con un mecanismo definido, que no cuentan con habilidades creativas y que no pueden pensar por sí mismos, sólo seguir instrucciones precisas, paso a paso, sin medir, sin considerar, sin comprender. Pues eso justamente es lo que vemos en este vídeo, máquinas, dispositivos programados para seguir instrucciones.

¿Se puede imaginar un mundo poblado por sujetos así? No necesita imaginación, encienda su televisor, o más sencillo, deténgase unos instantes a mirar a su alrededor. ¿Qué ve? Sí, así es, se ven autómatas a diestra y siniestra ejecutando programas, siguiendo instrucciones. Mire por ejemplo las protestas callejeras, 15M, Ocupa Wall Street, ... elija la que quiera. ¿Ve acaso que sobresalen hombres con conciencia, con pleno conocimiento de qué es lo que está ocurriendo? ¿Ve acaso seres humanos coherentes con entero control de sus facultades enfocados en la búsqueda de un objetivo "superior", trascendente? ¿Ve acaso a hombres creando a cada paso nuevas alternativas, nuevos caminos, que no se comportan como ganado arreado al corral? 

Pues lamento decirle que yo no veo nada de esto. En cambio, sí se me hace palpable y evidente que estas protestas o marchas, como quiera llamarlas, están plagadas de autómatas que como células de un organismo deben cumplir con lo ya determinado. Un programa ha sido "instalado" en cada uno de estos individuos y este programa está siendo ejecutado. El programa puede llamarse "indignación ciudadana", "estamos hartos", o "abajo el capitalismo",... da igual, es sólo un nombre; las instrucciones son idénticas para cada uno. Apenas existen pequeñas variaciones triviales que poco cambian el curso de los acontecimientos.

Y yo me pregunto, ¿quiénes son los programadores detrás de estos programas? ¿Quiénes son esos sujetos (o grupos, u organizaciones) que conocen a estas máquinas con todo lujo de detalles y diseñan estos programas perfectos que transforman a estos sujetos en verdaderos zombies, verdaderos ejecutores de instrucciones? 

Mmmm.... veo que quizá nunca se hizo esta pregunta porque usted es una de esas personas que creen que la realidad es regida por el caos, por la sumatoria de acciones individuales, desconectadas, que todo lo que acontece es el resultado de una ecuación cuyas variables son fundamentalmente humanas y su lógica esencialmente dialéctica, el choque continuo de tesis y antítesis, fuerzas opuestas en pugna y una supuesta síntesis superando la disputa, iterando ad infinitum, en una danza cósmica sin propósito ni sentido. 

Si usted piensa de este modo quizá debería reconsiderar su posición, pues es un hecho que las matemáticas y otras ciencias afines han sugerido y argumentado que donde hay patrones regulares (el comportamiento del "autómata" por ejemplo) hay un conjunto de reglas rigiendo este comportamiento, y donde hay reglas hay alguien o algo que las determina, las impone. Es decir, donde hay reglas, existe "un diseño", y ante la presencia de un diseño es posible afirmar con un importante nivel de certeza que ALGUIEN lo diseñó, que en su origen haya un DISEÑADOR.

No se confunda, no estamos hablando aquí de dioses, lo que aquí estamos afirmando es simplemente que cuando estos desconcertantes comportamientos mecánicos y repetitivos se manifiestan en un colectivo de sujetos, es muy probable que exista "algo" o "alguien" que los determine, los imponga, los "instale" en cada individuo que, símil a un ordenador, ejecutará el conjunto de instrucciones destinadas a conseguir una conducta definida.

Considerando lo dicho hasta aquí, es imposible evadir la pregunta de cómo es que estos programas son "instalados" en estos "dispositivos humanos". Bueno, déjeme decirle que esta pregunta no tiene una respuesta sencilla, pero me es posible sugerir que un modo de llevar adelante tamaña tarea puede ser a través de la imposición de ilusiones, de falsas "verdades", de percepciones sesgadas. Sí, si lo piensa sólo un poco podrá darse cuenta de que sin duda las mentiras constituyen auténticos programas que se ejecutan en nuestras mentes y nos transforman en verdaderos autómatas. 

¿Qué cree usted que ocurre con estos sujetos vulnerables a la programación? ¿Qué determina que estos seres pierdan todo rasgo de individualidad, cualquier atisbo de humanidad? Hay respuesta para estas preguntas. Existen hombres que son extremadamente permeables al manejo y la manipulación. Un especial ejemplo de tales sujetos son los llamados seguidores de autoritarios. Estos son "individuos que básicamente son una pizarra en blanco y que su única estructura de personalidad es la creada por el sistema sociocultural en el que viven. ¡No hay nada más allí! Eso es lo que los hace tan buenos robots, seguidores de tipos patológicos que los utilizan para representar la visión de la mayoría, o al menos, para reforzarla" (extraido de Ley Marcial y el Seguidor de los Autoritarios, de Laura Knight-Jadczyk, ¡recomendable artículo!).

Ahora, ¿qué pensaría usted si le dijera que todos estamos conectados a este colosal "aparato" de programación y que somos vulnerables a sus programas? Una persona mentalmente sana y con ansias de conciencia seguro que se preocuparía y empezaría cuando menos a prestar atención a su comportamiento y al origen del mismo.

Piense en esto. A los sujetos del vídeo se les pudo haber "instalado" un sencillo programa cuyas instrucciones básicas dicen algo así como que "deben aprovechar a como dé lugar las supe rofertas del BLACK FRIDAY para conseguir cosas que es importante que posean, y que dichos bienes, mayormente de caracter material, cualquiera que sean éstos, son indispensables, fundamentales, esenciales para su vida, su bienestar, y su felicidad". Una vez que se está ejecutando este programa ya no importa si lo que sacan de una caja, una bolsa o un aparador de una tienda es un televisor, una plancha, una XBOX, una moladora, una caña de pescar o una pack de papel higiénico. Tampoco importa si para conseguirlo tuvieron que amasijar al que estaba a su lado, destruir una persiana, atropellar a quien esté en frente, o quizá hasta matar a quien sea de algún modo un potencial obstáculo.

¿Qué significa realmente hoy día tener una buena "calidad de vida" cuando la felicidad se mide según la cantidad de objetos materiales que uno posee, cuando los demás pasan a segundo plano, cuando las relaciones interpersonales, la ayuda mútua, la compasión y el respeto no entran dentro de la ecuación, ya que no tienen valor monetario alguno? ¿Acaso todas esas mentiras y esa programación nos han despojado de lo que significa ser humanos? ¿Acaso lo que yo veo en ese video es un síntoma de la robotización del alma, por así llamarla? ¿Qué futuro promete esto para las nuevas generaciones, para nuestros hijos y nietos? 

¿Mucho para pensar no? Hablando de hijos y nietos permítame despedirme con una interesante referencia. No hace mucho tuve la oportunidad de leer un cuento que a mi juicio representa con magistral realismo a través de una sencilla metáfora los tiempos actuales, y más aún, los tiempos venideros. En él se delinea una marcada diferencia entre dos tipos de hombres: aquellos que responden como soldados a la manipulación, y aquellos que con un destello de conciencia vislumbran lo trascendente. Lamento tener que decir que hay una extraordinaria similitud entre el comportamiento de los primeros y los sujetos del video (me tomo el atrevimiento de sugerirle al lector que le eche un ojo al cuento para ver cómo les va a estos sujetos).

Tomando todo esto en perspectiva, lamentablemente me veo sentenciado a pensar que semejante comportamiento no es más que otra "Señal de los tiempos".

Mauricio Santecchia

Nacido en Argentina, Mauricio Santecchia es un Analista de Sistemas Informáticos especializado en consultoría en las áreas de Tecnologías de la Información y Comunicaciones.

jueves, 5 de diciembre de 2013

De la vida diaria

Alvin Reyes

Levantarse cuando suena la alarma del celular, somnoliento preparar la cafetera y mientras el café hierve apenas tienes tiempo para cepillarte. Te tomas el café apurando tus hijos “tenemos que movernos, hay que salir antes de los tapones”. Los muchachitos, con sus mochilas atiborradas se comen sus panes caminando hacia la puerta alentados por tu insistencia. Tú, mientras tanto hechas el café en un vaso plástico porque el tiempo no te da para bebértelo tranquilo en casa con tu esposa, tomas también un pedazo de pan y medio lo masticas mientras bajas las escaleras con tu Ipad en el regazo, tu corbata color vino sobre tu camisa rosada.

En el parqueo del edificio tu historia se multiplica: hombres con corbatas, laptops al hombro y celulares al cinto salen disparados con uno o dos muchachos detrás. Apurados suben   a sus Honda, Toyota, Nissan y salen a la caza desesperada de un hueco antes de los tapones. Hoy tuviste suerte, el semáforo no está congestionado, pero ahora tienes otro reto, llegar al colegio antes que los otros padres para evitar el congestionamiento en la entrada. Adiós, sion papi, su madre los viene a buscar hoy, por qué?, tengo un almuerzo al medio día, adiós, sion papi.

La tercera batalla, llegar antes de las ocho a la oficina, mientras el radio te transmite todo el ruido y la porquería de los comentaristas matutinos. Sin darte cuenta tu cerebro se abarrota de disparates: EEUU deporta 102 dominicanos, CIDH se reunirá con el TC para discutir la sentencia, encuentran armas en Gazcue, liberan acusado de matar comunicador, vienen las elecciones del comité central del pelede, exigen Danilo continúe el metro, escogido 7 toros 3. Licey 2 águilas 1. Todo esto no lo escuchas. En realidad lo recibes como un autómata y como un autómata lo repetirás al tomar café con tus compañeros en el trabajo. 7:48 am. Vaya nuevo record.

Te colocas en tu parqueo asignado y entras al lugar donde pasaras las siguientes 10 horas. Llamadas a clientes, llamadas a suplidores, cotizaciones, negociaciones, FOB, Bill of landing, fletes, furgones, depósitos bancarios, retiros, pagos a suplidores, cobros a clientes, reportes de ventas actualizados, reporte de efectivo, “cuanto tenemos en el BHD”, “cuatro millones”. “paga la nómina de ahí”, “que hacemos con el pago Plásticos del C”. “Prométele un cheque para el jueves, y reza para que S... pague”. Las once, te paras del escritorio y vas a la cafetera, café calentado, dos colegas gerentes, los temas de esta mañana: el escogido, delincuencia, armas Gazcue, liberan asesino comunicador, droga, Hipólito, Miguel, Leonel, primarias, sentencia, haitianos, Red Sox, Yankees. Once treinta te llama el dueño desde su celular “acuérdate del almuerzo”, “claro, usted no va?”, “manéjalo tú, solo ten pendiente las condiciones de pago, bajo ningún concepto pueden ser modificadas, después cualquier otra cosa manéjala según tu criterio, suerte”.

Las doce, restaurant, el almuerzo con los mexicanos, los temas varían un poco: Calderon, petróleo, Irán, Tijuana, frontera, crisis mundial. El menú: pulpo a la gallega, camarón al ajillo, vino blanco. Se logra el acuerdo. El primer embarque en un mes, te anotas un punto con el jefe. A conducir de nuevo a la oficina, embotado por el vino, tapones, elevados, Amet, vendedores en las esquinas, programas de farándula y deportes en el radio, tu cerebro continua su camino al embrutecimiento: toño rosario, omega, el sujeto, daddy yankee, Robinson Canó.  Con el sol de las dos de la tarde tu cerebro se niega a responder y tienes que apagar el radio. Tres pe eme oficina de nuevo, larga lista de cheques para la firma, la joven contadora frente a ti observándote mientras lees cada soporte, ella respira cuando firmas sin preguntar y preguntas “y este otro cheque para el mecánico”, “es el camión rojo, se acuerda, se quedó cerca de san Pedro”. Firmando el cheque dices “maldito camión, ya tenemos que salir de él”. Te conectas al Messenger y chateas un rato con un  primo en Alemania mientras piensas que te vas temprano porque esta noche juegan Escogido y Licey, un trago, un juego nada mal para votar el stress.

Seis de la tarde largo regreso a casa, mentalmente desarrollas tu ruta anti tapones pero justo en el momento en que vas a tomarla suena el celular. Tu mujer, pasa por el súper trae pan, café y algo de leche. Que vaina, eso te obliga atravesar el tapón por el centro. Lentamente la cadena se mueve, y entonces se te ocurre la primera cosa inteligente del día, poner un poco de música suave para atravesar la serpiente por el centro.

En el supermercado sabes que si quieres  vas directo a buscar tu encargo pero no, ya Bauman te lo advirtió, estas en el templo de consumo no puedes resistírtelo caminas por completo, te mareas ante la inmensidad de la oferta: electrodomésticos, home theater, computadoras, tostadoras, lavadoras, jeans, abanicos aires acondicionado, tv lcd, tv plasma, DVD, ropa casual, ropa de moda, perfumes, especiales de whisky, las mejores carnes, los mejores mariscos, jugos, vinos. Y la voz omnipresente del anunciador que cada cinco minutos te habla desde la nada de su micrófono recordante que no te vayas sin pasar por el pasillo de caballeros y veas las lindas corbatas que tienen para ti solo por hoy, porque tú eres especial, y por ser tan especial durante la próxima media hora podrás llevártelas a mitad de precio. Menos mal que durante el tiempo que pasaste dentro del súper la cantidad de vehículos se redujo lo que hace que el trayecto hasta la casa sea más suave. Entonces sonríes y enciendes la radio. Que buena es la vida. Acaso hay otra forma de vivir?


jueves, 28 de noviembre de 2013

LA VERDADERA RELIGIÓN

Por: Quebrantando el silencio

Nadie sabe en qué mundo vivimos. Nadie comprende cómo funciona en realidad un conjunto tan grande y variado como es la humanidad. Sin embargo, existe un sistema que organiza, dirige y decide sobre lo humano. Es la verdadera religión y su dios, el Dinero.

A semejanza de cultos anteriores que se extendieron a lo largo y ancho de la Tierra. Esta nueva religión posee las escrituras, los templos, los profetas y todos los elementos indispensables para subyugar al creyente pero, a diferencia de creencias anteriores, es mucho más poderosa. Ha comprendido que es necesario que los creyentes piensen que pueden formar parte de la historia y participar en su construcción, para ello ha enmendado uno de los mayores errores de otras religiones. La recompensa no viene tras la muerte, muy al contrario, en esta religión no existe el mañana, sólo el ahora mismo. Esto aumenta exponencialmente la cantidad de creyentes que se dedican a fondo a seguir las enseñanzas con tal de conquistar su ansiada recompensa.

La Sagrada Escritura se llama teoría del capitalismo y en ella se detalla el funcionamiento de una sociedad basada en la fe al dinero. Como todo texto sagrado, no requiere de comprensión por parte de los creyentes sino de ciega aceptación de las enseñanzas que los pontífices nos regalan en grandes discursos. Los altos sacerdotes de esta religión también se reúnen en cónclaves multitudinarios y se agrupan de diversas maneras: FMI, BM, OMC, BDI, BCE, Reserva Federal... De estos encuentros salen las órdenes que son transmitidas al clero regular, a quienes conocemos como políticos. Y son estos políticos quienes, a través de sus propios apóstoles, sus mensajeros y difusores de la obra divina, como son los medios de comunicación, nos transmiten los designios inescrutables del capital y nosotros, los creyentes, aceptamos y acatamos. Obviamente, no tienen suficiente con la mera transmisión del mensaje divino, para que éste se acepte y se acate sin más, necesitan que el terreno esté abonado, es decir, que la mente humana esté totalmente moldeada por la nueva fe. Para ello disponen del sistema educativo, una maquinaria perfectamente engrasada y capaz de fabricar a creyentes en la adoración del dinero a una velocidad de vértigo.


Por supuesto, esta religión también tiene sus preceptos, sus figuras mágicas y sus milagros.

Al igual que otras religiones más minoritarias se fundamenta en unos mandamientos o preceptos imprescindibles que se resumen en dos:

-          Amarás la propiedad privada por encima de todo.

-          Santificarás el beneficio en cualquier ámbito de tu existencia.

Estos dos mandamientos justifican por sí solos las mayores atrocidades y barbaridades que podamos imaginar. En su nombre se mata, se depreda, se violenta y se aniquila todo lo que se encuentre a nuestro alcance. Se justifica cualquier acción encaminada a cumplir estos mandamientos, sin importar cuántas vidas pueda costar ni cuánto dolor llegue a causar.

Aquí también encontramos una figura mágica como la santísima trinidad del caso cristiano. En este caso nos encontramos ante el binomio todopoderoso: el Estado y el Capital. Una sola figura cuando así conviene y figuras separadas si es lo mejor para el desarrollo de la fe.

De milagros esta religión anda sobrada, pero por seguir con la analogía cristiana podemos nombrar uno que a su lado la multiplicación de los panes y los peces queda como un juego de niños: se llama moneda de curso legal y el sistema de la reserva fraccionaria.

En lugar de un templo por comunidad, los altos jerarcas han dispuesto docenas: los han llamado centros comerciales, centros de ocio, ciudades de descanso, etc… Además a modo de confesionarios disponen de innumerables sucursales bancarias que tienen abiertas sus puertas gran cantidad de horas al día. Allí se puede tener un contacto más directo con la divinidad y de paso reforzar la creencia de que se forma parte del plan maestro, así como demostrar el fervor solicitando más y más contacto con Dios. Para los inconformistas que necesitan expresar su devoción a todas horas han dispuesto los cajeros automáticos que, día a día, aumentan sus prestaciones para que todos podamos dar rienda suelta a nuestra fe (incluso para que aquellos que no estén dispuestos a asumir su condición de creyentes, los tengan allí preparados para ser quemados o arrasados). Si aún así necesitamos demostrar al resto que somos más creyentes que ellos, la jerarquía religiosa a puesto a nuestra disposición unas estampitas milagrosas llamadas tarjetas de crédito listas para ser exhibidas en cualquier momento y situación.

Así la verdadera religión se impone al resto haciéndolas sucumbir ante su poderoso empuje y el arrollador poder terrenal frente a lo etéreo del resto de aspirantes al título de verdadera religión.

Frente a esta realidad, como viene siendo costumbre, la respuesta es absolutamente pírrica y equivocada. Se focaliza la atención en un concepto como el de laicismo (Doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa) y se vuelca, sobre todo, en una lucha tan estéril como la de eliminar la enseñanza de religión en el sistema educativo. Si fuéramos mínimamente serios y rigurosos en el análisis de la situación lo que querríamos eliminar sería el propio sistema educativo tal y como lo conocemos, ya que no es otra cosa que una institución impregnada hasta la médula de las enseñanzas de la verdadera religión.

Esto mismo vale para cualquier decisión tomada desde el aparato político oficial (como hemos dicho el Estado forma parte del binomio fundamental de esta religión) sólo hay que ver qué criterios de valoración y ejecución se siguen para cualquier cosa: ¿es viable económicamente un hospital? (como si eso fuera lo importante) ¿podemos permitirnos un sistema de pensiones? (pues matemos a los pensionistas ya que parece que lo importante es si económicamente es interesante mantener el sistema) y así con cualquier decisión que se os ocurra.

Así pues, volviendo a la definición de laicismo. Si de verdad queremos, tanto a nivel individual como colectivo, vivir de forma independiente de cualquier organización o confesión religiosa, sólo nos queda atacar los pilares fundamentales de esta verdadera religión que tiene un alcance global. Cuestionar y destruir sus preceptos básicos es la tarea fundamental y, para ello, no podemos olvidar toda la estructura formada a su alrededor con la misión de legitimar tan asqueroso y criminal orden del mundo. Al tiempo, debemos esforzarnos en pensar, construir y poner en marcha las alternativas a todo ello.